LA RUBEOLA VINO DEL FRIO

  Hoy estábamos trabajando de  lo más bien  en la empresa cuando en eso bajó la asistenta social y con voz estentórea  nos dijo: 

           En el tópico hay unas simpáticas señoritas esperando para que se vacunen contra la rubéola, ¿Ya?, rápido, salgan, ¡Apúrense! 

 Embargado por una mezcla de curiosidad, en procura del chisme fisgón, con la promesa a cuestas de ver unas señoritas enfermeras de esas que tanta falta hacen en este mundo tan insensible, me dirigí prontamente antes que mis colegas de oficina hacia la creciente cola de empleados de otras areas que esperaban un poco desconcertados  regresar  con su algodoncito en el brazo a su sitio, señal de su artificial inmunización adquirida. 

Cuando  me asomé a la puerta, grande fue mi espanto al divisar en lontananza a medio directorio nazi de la unidad de experimentos genéticos bajo el mando de la Coronela Herr Bertha Panzer blandiendo una agujaza de metro y medio que fácil ni dos hombres como Ayax hubieran podido menear con su destreza. Sin pensarlo dos veces di media vuelta  mprendiendo pronta retirada a buscar a las tropas Aliadas para que desalojen a esta unidad del Afrika Corps, justo en eso la firme y poderosa diestra de Amparito, la feroz asistenta social,detuvo mi carrera agarrándome por un brazo.   

 

– ¿A donde vas?

– A mi oficina.

– ¿No te vas a vacunar?

– Creo que si, pero he visto que me va a doler voy a buscar a mi mamá.

– No vas a ir.

– Pero es con  aguja.

– ¿Y con que diablos crees que te van a inocular la vacuna?

– Pero es que no quiero.

– Si no te vacunas te mueres, regresa a la fila.

Atendiendo los razonables argumentos de la profesional encargada del OBE empresarial regresé a la puerta, notando, con una angustia de la gran flauta como pasaban los minutos e iban inoculando una por una a las pacientes víctimas. Pero, adelante mío estaba Oriana, la exuberante secretaria de Gerencia de Logística y menos mal que las mangas de su blusa estaban tan apretadas que impedían que las remangara hasta su hombro por lo que caballero nomás procedió a quitársela lentamente, algo que hubiera visto con gusto si en ese instante no  hubiera tenido tan en mente al gabinete del doctor Caligari. Aparte de que la vieja SS enviada por el ministerio de salud me botó y cerró la puerta tras mío. 

 Ni corto ni perezoso aproveché la ocasión y me refugié en el bunker de la oficina de sistemas, donde los informáticos, si duda gente más avisada y erudita se negaban a salir aduciendo parálisis freudiano del disco rígido del servidor Proliant 5000. (Es una ley que todo el mundo acepte este tipo de explicaciones informáticas sin chistar).

Tuve ocasión entonces, de explotar los recursos que tenía a mano e ingresé de cabeza a Internet a buscar sobre la rubéola y sus consecuencias mortales con la esperanza de encontrar otra forma mas humana de ser inmunizado y así librar a la humanidad de horrible destino.

Jeringa

En realidad lo que se presentó a mi vista fue la información de varias página médicas que restaban importancia al bendito mal, lo trataban como una vulgar gripe que no presenta mayor gravedad que probablemente no nos afectara a los que habíamos sido vacunados de niños con
la Triple, esto es contra la sarampión, rubéola y paperas. Por supuesto que había riesgos, por ejemplo en adultos uno de cada 1000 casos se podía complicar pero como yo nunca me he sacado la lotería no creo en esas cosas.

La pregunta del día era: ¿Por qué tanto alboroto por una gripe? ¿Por qué esta campaña a nivel nacional? ¿Qué motiva que el ministerio de salud del país mueva toda su logística para agujerearnos el pellejo gratuitamente?

La respuesta la tenía el gran Francisco, temible doctor en ciencias políticas y demás menesteres culinarios, agudo miembro de la cofradía de escanear fotitos para las secretarias, vicario alborotador de la junta nacional en contra de las horas extras, bueno también era soporte técnico en sistemas.

– Querido Manuel, ¿No te das cuenta? Se trata ni más ni menos de un oscuro negociado de las empresas de tráfico de medicinas. Turbios movimientos entre grandes corporaciones y siniestros laboratorios en complicidad con funcionarios corruptos de países pobres como el nuestro a los cuales por un sencillo obligan a probar medicamentos, fármacos experimentales y nuevas enzimas que tienen que pasar pruebas en humanos para que puedan ser comercializadas. La rubéola como te puedes dar cuenta es casi inofensiva, lo que en realidad oculta el gobierno es algo tremendamente monstruoso, una gran conspiración a nivel internacional, que lamentablemente nos obliga a un toma y daca indeseable donde los tercermundistas perdemos irremisiblemente. No me sorprendería por ejemplo que el ministro de salud haya firmado un pacto para comprar medicinas baratas para que el gobierno pueda cumplir con sus promesas electorales a cambio de probar en todos los ciudadanos huevones una droga de laboratorio que no se atreven a probar ni en sus propios ratones.

Al oír tamaña argumentación se me abrieron los ojos y más todavía cuando este magíster en conspiraciones internacionales envidia de Tom Clancy finalizara señalando su fea cara:

– Ves este granito rojo medio azulito que tengo en la barbilla – Si– Bueno pues de chiquito no lo tenía hasta que un profesor de primaria cojudo mandara a todos sus alumnos a vacunarnos contra la diarrea tropical andahuaylina por encargo del en ese entonces SINAMOS.

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